El cuento de los deditos

Conejito para escayola

Había una vez cinco deditos pequeñitos que vivían en una cueva. En invierno pasaban frio porque la cueva no tenía puerta. La familia de los deditos estaba siempre junta y había muchas canciones que les gustaba cantar.
Al papa pulgar la canción que más le gustaba era: “Daddy finger, daddy finger, where are you?
La canción preferida de mama índice era: “Con mi dedito digo si si si, con mi dedito digo no no no, digo digo si sí digo digo no no y este dedito se escondió”
Y los pequeñitos corazón, anular y meñique siempre cantaban la canción: “El pulgar, el pulgar, donde está, aquí está, gusto en saludarte ya se va.

Y así pasaban los días, eran muy felices pero lo único que les faltaba era una puerta para su cueva que impidiera que el frío pasase hacia ellos.

Un día vino a visitarles su amiga la conejita Sue saltarina y los encontró tiritando de frío. Como Sue tiene un pelo muy calentito les dijo a sus amiguitos que se quedaría con ellos cerrando la puerta hasta que dejara de hacer frío. Y así fue como los deditos quedaron abrigados, felices y contentos.

Y colorín colorete por la chimenea sale un cohete.

Calcetín para escayola

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